Carta de amor a la AEAT por el día de San Valentin

Querida AEAT:

Es el día 14 de febrero un día especial en el que las parejas demuestran su amor mutuo. Yo también deseo mostrar hoy, día de San Valentín y ante el mundo entero,  el amor a la AEAT que tengo de forma incondicional.

Llevamos conviviendo 23 años, y … echando la mirada atrás a los recuerdos inolvidables, me doy cuenta que hemos cambiado muchísimo a lo largo de los años. Antes hablábamos mucho, te visitaba y me atendías, te preguntaba y me respondías, te desvivías por darme una solución; ahora, sin embargo, has innovado sacrificando nuestra comunicación que ha empeorado sobremanera; apenas tienes tiempo para mi, y si tienes un hueco para podernos ver, antes debo pedirte una cita para que me reserves la hora, e incluso, a veces ni te dignas en atenderme y me envías a un recadero. Pero no es lo mismo, esa persona no me conoce, no sabe nada de mi, no podemos resolver nada y al final decides sin conocer ni importarte realmente lo que me está ocurriendo.

El muro que separa el amor a la AEAT y que deteriora la relación

AEAT, nuestra relación se está deteriorando y mucho. Muestras mucha desconfianza ante mis actos, incluso lo aireas en público, sin rubor.

Pero…. yo no he cambiado, sigo currando mucho, como antes, y también sigo arriesgando mucho, porque ser empresario y profesional conlleva el concepto “riesgo”, que nunca has llegado a comprender, ganando un sueldo ajustado para sobrevivir, eso sí a cambio de mucho esfuerzo al dedicar muchas horas para conseguirlo. No por ser empresario o profesional, se es millonario, ni se defrauda. Simplemente se sobrevive a costa de perder salud y a veces hasta la familia, como te estarás dando cuenta, por falta de atención.

Tú, sin embargo, te gusta disfrutar de parte del dinero que gano y arriesgo, y si me van mal las cosas, tú no me ayudas, es más, diría que incluso me pones zancadillas al levantarme para poder continuar adelante. No me apoyas lo más mínimo, casi todo lo contrario, me exiges cada vez más, me ahogas, me atosigas con los tiempos, y con los plazos, y si no puedo llegar por lo que sea, me gritas y me sancionas.

Nuestro amor, querida AEAT, se está apagando y creo que no te estás dando cuenta. Estás levantando un muro que rompe nuestra felicidad.

Me miras con recelo por gestionar mi empresa, mi autoempleo, con el que ambos vamos avanzando y progresando en la vida. Pero es que observo, en tu cara, cierta rabia contenida por ser un profesional que trata de entender y aplicar las reglas, las que tú pones unilateralmente de forma confusa y a mogollón. A veces pienso que ves tanta gente mala a tu alrededor, e incluso muy cercana, que extrapolas y piensas que el mentiroso, el que roba, el que miente, el que di-simula soy yo.

Pero no, querida AEAT, estás en un grave error.

Trato de hacer mi trabajo de asesor fiscal  de manera rigurosa, me formo a diario, leo todo lo que me mandas con esmero, me esfuerzo al máximo, pero tú siempre quieres más y más. No tienes límite y además te expresas en un lenguaje poco claro, complejo, incluso entras en contradicciones y hasta tus amigos te quitan la razón en un 80% de las veces  ¿quieres volverme loco o quieres acabar conmigo?

También veo que atiendes a otras personas que se auto-llaman “asesor fiscal”, pero no lo puedes comprobar ya que no quieres distinguir a unos de los otros, es más, a todos nos apodas como “colaborador social” para tenernos contentos, cuando la realidad, como sabes, es que quieres que te sirvamos y adoremos sin recibir nada a cambio.

El amor a la AEAT existe y es posible si hay confianza

El amor es dar primero sin pensar si quiera que vas a recibir algo a cambio. Pero… tú solo esperas recibir siempre palabras bonitas y sino, me das la espalda y te vas con otros.

No se por qué, pero estoy enamorado de ti, querida AEAT. A pesar de todo, tengo la esperanza de que realmente me quieres, que algún día te darás cuenta de lo mucho que hago por ti. ¿sabes una cosa? Juntos podríamos avanzar mucho más, podríamos alcanzar metas impensables en un plazo de tiempo relativamente corto. Déjate ayudar, delega y verás como lo tienes muy fácil para continuar enamorados, de verdad.

No se si me estás entendiendo. En Estados Unidos la AEAT mima a su pareja, le da autoridad porque tiene confianza plena en ella.

Últimamente hasta me parece que no me entiendes, y hasta me parece que no quieres entenderme, sobre todo cuando solo te diriges a mi por mensajes y mensajeros, sin apenas tiempo para mirarnos a los ojos, por lo que te basas en hipótesis.

Nos queda todavía mucho camino por andar. Abre los ojos, dame la oportunidad de merecer tu confianza y valora día a día lo mucho que te sigo queriendo para avanzar juntos.

Me estás demostrando poca cercanía y ninguna comprensión, lo cual podemos recuperar con solo decírmelo, lo que se traducirá en felicidad para los dos y para los que nos rodean.

Como siempre te digo, mi querida AEAT, la esperanza es lo último que perderé para sentir que realmente tú también me quieres y confías en mi.

Un beso de pasión sincera,

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