Big Data y la Privacidad de los Datos Personales

Big Data es la palabra de moda actualmente en los entornos tecnológicos y en aquellos sectores donde existe una preocupación por la privacidad de los datos.

Sin embargo, aparecen dudas de que es realmente el Big Data.

¿Qué es el Big Data?

Es el tratamiento y análisis de grandes volúmenes de datos a través  de infraestructuras y tecnología diseñadas para dar solución a necesidades que den cómo resultado respuestas más eficientes, como en entornos relacionados con el clima, la seguridad, así como en el ámbito empresarial para conocer el perfil de los clientes  y cuáles son las necesidades de estos, respecto a los productos y servicios que puedan ser de su interés y de este modo prestarle un mejor servicio.

El Big Data como grandes volúmenes de datos no es un concepto nuevo. Las empresas llevan tiempo manejando grandes volúmenes de datos y utilizando herramientas de análisis para mejorar sus estrategias comerciales. Es ahora cuando el crecimiento constante de datos se ve como la oportunidad  para utilizar nuevas infraestructuras que permitan procesar un gran volumen de información, estructurada o no,  y de este modo atender la demanda de diversos sectores que ven la manera de tomar mejores decisiones y obtener mejores resultados.

El futuro del Big Data en las Empresas y la sociedad

Todas las empresas necesitan para desarrollarse en el futuro el control y análisis de la información no estructurada proveniente de diversas fuentes, y entienden que es un activo donde invertir. La dificultad radica en procesar la información relevante y obtener resultados con valor que den lugar a tomar rápidas decisiones.

El Big Data ofrece a las empresas la capacidad de gestionar mejor la relación con sus clientes anticipándose a las conductas de consumo de estos mejorando la fidelidad y por supuesto las ventas.

smarcity

Lo que no cabe duda es que el Big Data debe servir para mejorar los servicios a los ciudadanos y en definitiva una mejor calidad de vida, como puedan ser el desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que da lugar a las ciudades inteligentes que permiten gestionar mejor el trafico, ofrecer diversas soluciones para los hogares, servicios públicos y de salud a través de la interacción con los ciudadanos.

 

Big Data y la Privacidad de los datos personales

Ante este futuro cercano del tratamiento y análisis de grandes volúmenes de información no puede pasarse por alto el derecho fundamental a la privacidad de nuestros datos de carácter personal.

Cada vez que nos movemos vamos dejando un rastro de información a través de distintas fuentes como las redes sociales, foros, comentarios, perfiles web pero también cuando utilizamos el transporte, viajamos, realizamos compras, por lo que puede darse a conocer de nosotros los lugares a donde vamos, las películas que vemos, como nos alimentamos, las aficiones, nuestra conducta y muchos aspectos de nuestra personalidad. Capturando y analizando esta información las  empresas u organizaciones pretenden sacar partido para conocer nuestro comportamiento y sacarle provecho.

La recopilación masiva de información no es nada negativo ya que a cambio de una poca de privacidad se nos puede abrir caminos sorprendentes. Pero es aquí cuando nos preguntamos si vamos a poder decidir dónde está el límite del tratamiento y análisis de nuestros datos personales o qué cantidad o tipos de datos permitiremos recopilar para que puedan ser utilizados según qué fin.

Big Data

Será posible que la recopilación de nuestros datos de distintas fuentes de lugar a conocer a través del Big Data aspectos que no hubiésemos querido que se conociesen en tal proceso, aunque se llevase a cabo para una finalidad concreta, y den lugar por ejemplo a envíos de información comercial de algún producto inesperado. El Big Data y el análisis de grandes volúmenes de información pueden mostrar resultados subjetivos o informarnos de aspectos  y realidades que no deseamos.

Es más que probable que nuestros datos sean rastreables y apilables de manera alarmante por lo que deberemos mirar con lupa las clausulas y políticas de privacidad. Del mismo modo las leyes deben desarrollarse a la par de lo que las nuevas tecnologías pueden llegar a alcanzar y darnos el poder de decisión de elegir qué tratamientos vamos a querer autorizar, y no nos pase algo como la conversación siguiente, que parece de ciencia ficción pero puede no serlo tanto. Nos acostumbramos a lo que permitimos. Si nos dejan elegir.

 

– Ring, ring.

– ¡Pizzería GOOGLE, buenas noches, dígame!

– ¿Pizzería qué?

– Pizzería GOOGLE, señor. ¿Cuál es su pedido?

– Pero… ¿no es la Pizzería Washington?

– Era, señor, era, G00GLE ha comprado la pizzería y ahora el

servicio es más completo.

– Estupendo. ¿Puede Usted tomar nota de mi pedido, por favor?

– Naturalmente, ¿el Señor desea lo de siempre?

– ¿¿¿¡¡¡Lo de siempre!!!??? ¿Es que me conoce?

– Tenemos un identificador de llamadas y, de acuerdo con su

teléfono, sabemos que las últimas 53 veces que llamó pidió una pizza

mixta de cuatro quesos y calabresa con una cerveza bien fría.

– ¡Vaya, no me había dado cuenta.! Bien, pues quiero lo mismo.

– Señor, ¿puedo hacerle una sugerencia?

– Por supuesto. ¿Tiene una pizza nueva en el menú?

– No, señor. Nuestro menú es muy completo, pero me gustaría

sugerirle la de ricota y rúcula con un botellín de agua de

mineralización baja.

– ¿Ricota? ¿Rúcula? ¿Mineralización baja? ¿Pero está Usted loco? Yo

odio esas cosas.

– Pero, señor, son buenas para su salud. Además, su colesterol está

por las nubes…

– ¿Y Usted cómo lo sabe?

– Mire, señor, nuestra empresa tiene la mayor BASE DE DATOS del

planeta. Hemos cruzado su llamada con su nombre y tenemos a la vista

la información del laboratorio donde le hacen a Usted las pruebas.

 

– ¡Joder con la BASE DE DATOS!, no quiero pizza de queso suave y

ensalada para nada, por eso me estoy medicando y como lo que me da la

gana…, ¿se entera?

– Señor, lo siento, pero creo que usted no ha tomado su medicina

últimamente.

– ¿Ah sí y cómo coño lo sabes? ¿Es que por casualidad me estás

mirando todo el santo día?

– ¡No qué va!, es que también tenemos la BASE DE DATOS de las

farmacias de la ciudad. La última vez que compró su medicamento para

el colesterol fue hace 3 meses. Y la caja contiene 30 comprimidos.

– ¡Maldita sea! Es cierto. ¿Y cómo es que también sabes eso?

– Por su tarjeta de crédito, señor…

– ¿¿¿¡¡¡Qué!!!???

– Sí, tiene Usted el hábito de comprar sus medicamentos en una

farmacia que le ofrece descuentos si se paga con tarjeta de crédito

del Banco BANG BANG. Tenemos una BASE DE DATOS de sus gastos con la

tarjeta. Hace 3 meses que no ha comprado nada allí, pero, en cambio,

sí la utiliza en otros establecimientos, lo cual nos indica que no la

ha extraviado.

– ¿Ah sí? ¿Y no puedo haber pagado en efectivo en la farmacia?,

¿eh?, ¿eh? A ver qué dices a eso, listillo…

– No es probable, señor. Verá, Usted sólo paga en efectivo 200 €

semanales a su empleada doméstica, y el resto de sus gastos los hace

siempre con tarjeta de crédito.

– ¡Ay rediez! ¿Y cómo coño sabéis lo que gana mi mujer de hacer

faenas?

– Bien le paga la Seguridad Social ¿no…?

– ¡Vete a la mierda!

– Como Usted mande. Lo siento, señor, pero es que todo está en mi

pantalla y tengo el deber de ayudarle. Creo que Usted debería volver

a programar la consulta con su médico a la que faltó y llevarle los

resultados de los exámenes que se hizo el mes pasado, para que le

ajuste la medicación.

– Mira guapete, estoy hasta los huevos de TI, de los ORDENADORES,

de las BASES DE DATOS, de INTERNET, de GOOGLE, de FACEBOOK, de

TWITER, de la FALTA DE PRIVACIDAD, del SIGLO XXI, y de este puto

país…

– Pero, señor…, por favor, no se excite. No le conviene.

– ¡Cállate de una vez, mamón! Mañana mismo me mudo bien lejos de

este puto país. A las Islas Fiji o a cualquier otra parte que no

tenga Internet, computadoras, teléfono ni gente vigilándome todo el

tiempo…

– Entiendo, señor…

– Voy a usar mi tarjeta de crédito por última vez para comprar un

billete de avión e irme a los confines del planeta.

– Perfectamente, señor…,

– Puede cancelar mi pizza. Ya no la quiero.

– De acuerdo, señor., ya la tiene Usted cancelada. Pero si me

permite., una última cosa más, señor…

– ¿¿¿¡¡¡Y AHORA QUÉ PUÑETAS QUIERES!!!???

– Solo avisarle, de que tiene su pasaporte caducado.

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